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Sage Warner

Sage Warner es un típico niño de 10 años de edad de Texas que adora jugar al golf con su padre. Pero, "típico" no siempre describe a Sage, quien dedicó gran parte de su infancia a luchar contra un grave problema de salud.

Tenía 9 meses cuando su madre, Tish Warner, notó por primera vez que algo no estaba bien. "Lo estaba bañando en la tina; era lo suficientemente grande como para sentarse en un pequeño asiento", explica Tish. "Y se inclinó sobre el asiento y noté que su espalda estaba realmente torcida".

El médico de Sage le diagnosticó escoliosis idiopática infantil, una forma extremadamente poco común de escoliosis, y explicó que ese problema era grave y potencialmente mortal si no se trataba. "Esto me dio mucho miedo", dice Tish. "Era tan pequeño. Y quedé en shock, sentí temor y me pregunté por qué. Ese es el tema, que uno se pregunta por qué. ¿Por qué nosotros? ¿Qué hicimos?"

Para enderezarle la columna vertebral, se le colocó un corsé rígido cuando tenía 1 año de edad. Durante los meses siguientes, el corsé produjo un cambio muy insignificante en la curvatura de la columna vertebral. Cuando Sage tenía 3 años de edad, su pediatra decidió remitir a la familia a los Shriners Hospitals for Children® en Houston. "Así que fuimos contactados por los Shriners y fueron simplemente maravillosos por teléfono", dice Tish. "Nos dijeron, 'Queremos ayudarlos'. Fue una aceptación desde el principio".

El Dr. Richard Haynes le proporcionó a Sage el tratamiento inicial en los Shriners Hospitals for Children® en Houston. Los profesionales en el Servicio de ortesis y prótesis del hospital le colocaron un corsé para la espalda a fin de estabilizar la curvatura y le proporcionaron kinesiología y terapia ocupacional. También le pusieron otros corsés en las clínicas de extensión patrocinadas por los Khiva Shriners de su ciudad natal de Amarillo, en Texas.

Cuando Sage tenía 6 años de edad, a pesar de haber usado ocho corsés diferentes a medida, la curvatura de la columna vertebral había alcanzado los 105 grados y se agravaba rápidamente. El Dr. Haynes determinó que sería necesaria una intervención quirúrgica para evitar que la afección le causara problemas a Sage con el desarrollo de los pulmones y, posiblemente, el corazón. La primera cirugía que el Dr. Haynes le realizó a Sage implicó introducir varillas extensibles en la columna vertebral para ayudar a que se mantuviera recta. El Dr. Haynes se jubiló pocos meses después, y el Dr. Darrell Hanson, continuó con el tratamiento de Sage.

"La escoliosis, especialmente en un niño realmente pequeño, es algo que puede por cierto poner en riesgo la vida porque los pulmones de los niños se desarrollan desde el nacimiento hasta aproximadamente los 8 años de edad", explicó el Dr. Hanson. "Y si hay una gran curvatura en la columna vertebral durante el desarrollo de los pulmones, atrofiará su desarrollo. Y si uno mira a los niños con grandes curvaturas siendo bebés, tienen una expectativa de vida muy pero muy disminuida debido a su función pulmonar".

A medida que Sage crezca, necesitará cirugías adicionales para expandir las varillas de modo que la columna permanezca derecha. En febrero de 2009, se sometió a uno de estos procedimientos, lo que permitió un crecimiento casi instantáneo de 5 cm (2 pulg.). Su padre, Mike Warner, lo llevó a la visita de seguimiento con el Dr. Hanson en mayo. Después de examinar las radiografías de Sage, el Dr. Hanson notó que la curvatura de Sage había mejorado a una curvatura de 35 grados. La cirugía también marcó otro importante hito para Sage, por primera vez desde antes de comenzar a caminar, ya no tuvo que usar un corsé.

"Nuestra vida sería diferente... sería diferente si no tuviera escoliosis, pero seguramente sería diferente si no hubiéramos recibido el tratamiento que se le brindó", dijo Tish. "Está viviendo una vida muy sana, feliz y bastante normal. La mayoría de las personas ni siquiera saben que tiene escoliosis".

A pesar de sus desafíos físicos, Sage siempre ha sido activo. Comenzó a jugar al golf con su padre cuando tenía 3 años y se ha convertido en un estupendo golfista. También toca la guitarra acústica y eléctrica, y es webelo en los Scouts principiantes. Ansía que lleguen los fines de semana para poder andar a caballo en el rancho de su abuelo en White Dear, Texas.

"Creo que va a tener la capacidad de hacer lo que desee en la vida", dice Mike. "Si usted le pregunta en este momento qué desea hacer, él le dirá, 'quiero ser pediatra especialista en ortopedia'. Se da cuenta de lo que los Shriners hicieron específicamente por él. Creo que desea estar en una posición en la que pueda ayudar a las personas, especialmente a los niños pequeños".

Su mamá está totalmente de acuerdo. "Siempre le digo, 'Estás destinado a lograr grandes cosas en la vida. Estás aquí por un motivo. Quizá sea para contar tu historia; quizá sea para ayudar a otras personas'. Somos muy afortunados de habernos cruzado con esta organización que realmente ha cambiado nuestras vidas".

Si bien Sage admite que su recorrido ha sido difícil por momentos, reconoce que la gran cantidad de experiencias positivas como paciente se las debe a los hombres y las mujeres de los Shriners Hospitals for Children®. "Las personas en Shriners son probablemente las mejores personas que jamás haya conocido".